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Servicios públicos dignos como pilar de la libertad, por Rafael Veloz García

Por Rafael Veloz García/@Rafaelvelozg.*

Ninguna clase de tiranía le da valor a la vida de los ciudadanos. Se caracterizan por el poder abusivo, restricción de las libertades, la violencia y por someter a la población a la peor de las miserias, todo en aras de su propio beneficio. Decía Aristóteles que «Todas estas maniobras y otras del mismo género que la tiranía emplea para sostenerse son profundamente perversas».

La dictadura de Nicolás Maduro es un ejemplo de tiranía, al punto que tiene como base la usurpación del poder, que es una de las condiciones más comunes de los tiranos. Para lograr sus objetivos convirtió al Estado venezolano en uno categorizado como fallido y forajido. Pero todo esto ha llegado a su final y en cualquier momento, en referencia a los servicios más básicos, veremos como será sepultada la tiranía de la oscuridad y la sed, para dar paso a unos servicios dignos, como pilar innegociable para la libertad de Venezuela.

Este es el centro de nuestro artículo semanal, porque con base en el Manifiesto de la Libertad de María Corina Machado, presentaremos una hoja de ruta para restaurar los derechos humanos básicos de los ciudadanos de Venezuela, que además emerge como una invitación a nuestros compatriotas que hoy integran la diáspora, para que regresen a nuestro amado país.

La lucha por una Venezuela libre no se libra solo en los escenarios políticos, sino en cada hogar sometido a la tiranía de la oscuridad, la sed, la desconexión y todo lo que tiene que ver con los servicios públicos. Como coordinador del Programa de Organización Ciudadana (POC), junto a los equipos técnicos especializados que lo integran, nos hemos enfocado en colocar la recuperación de los servicios públicos básicos como el pilar esencial para conquistar el cambio que anhelan los ciudadanos de nuestro país, con argumentos alineados al llamado a vivir en «dignidad» que hizo la indiscutida líder de la oposición, María Corina Machado, en su reciente Manifiesto de Libertad. Por tal motivo, enmarcado en el proyecto «Venezuela Tierra de Gracia», hemos construido una propuesta denominada «Servicios dignos para la activación ciudadana», cuyos cimientos presentamos hoy a todos nuestros amables lectores.

Servicios públicos como el agua, la electricidad y la conectividad no son una dádiva, sino derechos humanos inalienables. Cuando el Estado se niega a garantizar lo más básico, viola la dignidad de toda alma humana, el primer principio del cual emana toda libertad, como lo expresa de manera categórica el Manifiesto de María Corina. El colapso de la infraestructura, causado por un modelo de gestión centralizado y monopolista, ha encarcelado a la población en la crisis, impidiendo su productividad y su desarrollo pleno. Veamos el siguiente diagnóstico:

Colapso y bloqueo a la dignidad.

Los informes técnicos elaborados por profesionales de ingeniería, arquitectura y áreas afines, que trabajan en el marco del Programa de Organización Ciudadana, POC, exponen un panorama difícil que impide la activación ciudadana:

Electricidad: El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) está en un colapso integral, derivado del monopolio estatista y la militarización de la empresa eléctrica, lo que resulta en una crisis humanitaria que también afecta directamente al suministro de agua y los servicios de salud.

Agua: La Infraestructura Hídrica Nacional colapsó funcionalmente, impidiendo el suministro continuo y seguro de agua potable. Esta escasez crónica obliga a millones de venezolanos a depender de fuentes no tratadas, comprometiendo gravemente la salud pública.

Telecomunicaciones: El control estatal sobre el espectro radioeléctrico y la falta de inversión privada han paralizado el sector, sometiéndolo a un retraso tecnológico en una era en que la tecnología es una herramienta fundamental para el desarrollo de una nación. Esto viola la libertad de expresión y limita la competitividad nacional en la era digital.

Hábitat y Vivienda: Se viola el derecho social a la vivienda digna y segura, no solo por la falta de construcción, sino por el déficit cualitativo y la ausencia de propiedad plena para miles de familias.

Hoja de ruta para la activación ciudadana.

La restauración de la nación comienza con un cambio de modelo, impulsado por el Manifiesto de Libertad, que se sustenta en cuatro pilares de acción inmediata:

1. Desmonopolización y capitalización: Poner fin al modelo estatista centralizado y abrir paso a la inversión privada masiva a través de Alianzas Público-Privadas (APP) en todos los sectores, desde la electricidad y el agua, hasta el transporte y las telecomunicaciones.

2. Nueva Institucionalidad: La creación de entes reguladores (no políticos y de alto perfil técnico) para garantizar la competencia, la transparencia y la promulgación de leyes fundamentales como la Ley de Propiedad Plena y la Ley Orgánica de Movilidad y Transporte (LOMT).

3. Inversión de choque: Ejecutar una inversión rápida para estabilizar la red eléctrica troncal y reintegrar personal técnico clave en el corto plazo, así como restaurar el servicio de agua a un mínimo de 12 horas continuas diarias en las principales ciudades.

4. Recuperación del talento: La gerencia del sistema debe basarse en criterios técnicos, reincorporando a los ingenieros y técnicos especializados que fueron marginados por el sistema perverso de Maduro.

La iniciativa “Servicios dignos para la activación ciudadana” promete que, con inversión, competencia y transparencia, Venezuela volverá a ser la Tierra de Gracia, donde cada familia pueda regresar a su hogar y construir un futuro próspero sin restricciones.

El objetivo es lograr el suministro seguro y continuo (24 horas) de los servicios públicos para la mayoría de la población en el mediano y largo plazo, porque la recuperación de la nación empieza por lo más elemental: el derecho a abrir el grifo y tener agua, encender el interruptor y tener luz, y contar con la libertad para comunicarse. Este proceso, al devolver la dignidad y restaurar los derechos básicos, reactivará la soberanía popular necesaria para sostener la transición política.

La dignidad es la fuerza motriz de nuestra revitalización nacional. Sin servicios básicos, no hay activación ciudadana y sin activación ciudadana, no hay transición posible. Como bien lo dijo Maria Corina: ¡El porvenir pertenece a los valientes!

Rafael Veloz García. Expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FÍA); Abogado Constitucionalista, coordinador del POC; Diputado de la Asamblea Nacional 2015