Amarga lección de Diplomacia

 

 

Roberto Ampuero, canciller de Chile, hombre de letras, académico, que lucho en su juventud contra la dictadura de Augusto Pinochet, respetable diplomático, el pasado lunes, en la plenaria de la Organización de Estados Americanos, dictó cátedra sobre diplomacia, su clase magistral, estuvo dirigida al peor alumno del salón, a Jorge Arreaza, que se comportó como el muchacho majadero, lleno de soberbia e irrespetuoso, digno representante del régimen venezolano.

 

Arreaza, con un raro fraseo cubanistoide, al momento de tomar la palabra, solo dejó salir insultos y hasta vergonzosas imprecisiones históricas. El pésimo estudiante, el de peor conducta de la clase, aquel día asistió a la OEA cargado de la soberbia propia de los sin razón, desconociendo que ese día recibiría una amarga y dura lección por un maestro de la diplomacia.

 

Ampuero respondió con un discurso que, sin insultos, sin sátiras, ni palabras soeces, colocaba en su lugar al majadero de Arreaza, al tiempo que mostraba ante el mundo la pasmosa y cruel realidad a la cual se ve sometido el pueblo venezolano al ser gobernado por una dictadura. Ese discurso, precisamente, es el que me permito compartir con ustedes, por considerarlo una pieza brillante, certera y real.

 

“Son impresionantes los epítetos y descalificaciones del canciller Arreaza. Tilda al secretario general de sicario, a la OEA de circo y de ministerio de colonias, con irrespeto total hacia los que estamos acá presentes. Habla de que somos indignos por estar acá, habla que nuestras razones y motivos para  condenar al régimen de Nicolás Maduro son espurios, habla de que lo que hablamos acá es un descaro.

 

Si esta es la forma en la que el canciller Arreaza trata a personas diplomáticas, que representan a otros Estados, a otros gobiernos y, que están en un tercer país, imagínense ustedes cómo trata a los venezolanos que están bajo su poder, que no tienen un pasaporte distinto y están dentro del país sufriendo el hambre, la penuria y la represión de Venezuela.

 

Si alguien aquí en esta sala tuvo en algún momento la duda sobre que en Venezuela existe un gobierno dictatorial, autoritario o demócrata, yo creo que ha quedado resuelto, nadie de los que está aquí ha querido, después de escuchar esto, vivir bajo la férula de este canciller, porque si nos trata así a nosotros, imagínense como trata al pueblo de Venezuela.

 

No hay un solo minuto en el que este canciller haya reconocido algún tipo de duda, o que haya estado dispuesto a reconocer que a lo mejor haya estado equivocado en alguna de sus aseveraciones, según él, nada que se aparte de su visión ideológica tiene dignidad, tiene sentido o es respetable.

 

Este canciller representa a la perfección al régimen dictatorial de Venezuela porque es incapaz de aceptar algún argumento, porque es incapaz de reconocer que el otro puede tener la razón.

 

Quiero decirle, es cierto que usted me buscó en San José para entregarme una tarjeta con su teléfono e intenté dialogar con usted, pero usted es una pared con la cual no se puede dialogar. Y le voy a decir más, esa tarjeta y ese número telefónico repártasela a su pueblo para que hable con él y no con el canciller de otro país.

 

Y una última cosa, mi presidente Sebastián Piñera jamás apoyó a la dictadura y votó en contra en el plebiscito. Usted y su gobierno, señor canciller Arreaza, están llevando a su pueblo a un callejón sin salida. Y nosotros los chilenos tenemos una deuda profunda con los venezolanos, por eso nos preocupamos; y porque tenemos 170 mil venezolanos viviendo en nuestro país, que llegaron por bus, caminando o en tren, huyendo del régimen que ustedes representan, es que me preocupo y nos preocupamos los chilenos por lo que está pasando en Venezuela y apoyamos a los venezolanos”.

 

Así, franco, con gran tino y directo, respondió Ampuero a un contrincante que, por no hallarse a su altura, cayó a la lona, derrotado y abrumado ante tal demostración de inteligencia y civilidad.

 

Este vergonzoso episodio de Arreaza, fue el preámbulo a la votación de la Resolución de la OEA respecto a Venezuela que declaró ilegítimo a Nicolás Maduro y calificó de fraudulento el proceso registrado el 20 de mayo, pero también sirvió para dejar ver lo sólo que se va quedando el régimen y lo aislado que se encuentra dentro de su propio continente. No en balde se dieron los resultados conocidos por todos.

 

Gracias excelentísimo señor Roberto Ampuero por su determinación y compromiso manifiesto hacia el pueblo venezolano, mil gracias por su solidaridad y convicción libertaria. Y tal como lo hemos afirmado, el reloj para la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela ya está andando, Maduro lo sabe, lo sabe Arreaza y lo más importante, lo saben las naciones demócratas que están dispuestas a actuar para rescatar la democracia en nuestro maltratado y pisoteado país.