Sin oposición, no hay paraíso

 

El sistema de dominación que está instaurado en Venezuela tiene como uno de sus pilares de apoyo la ilusión electoralista, y para ello siempre ha contado con vivos e incautos que no entienden o no quieren entender que la única manera de salir de esta tragedia es a través un desafío político que, si bien puede ser pacifico, no aguanta medias tintas y requiere de sacrificio. 

 

En esta oportunidad la oposición democrática, la de verdad verdad, decidió no presentar candidaturas a la farsa electoral que está montado la dictadura y ante esa decisión hay mucho por hacer. No podemos quedarnos de brazos cruzados. 

 

Por un lado hay quienes piensan que el hecho de no participar y abstenerse por si solo va a generar una presión tal que hará claudicar al régimen: se equivocan. 

 

Por otro lado, hay quienes piensan que el no participar hará que el régimen negocie un mínimo de condiciones electorales. Quienes piensan así también se equivocan. Pero en este caso es peor, porque Maduro y sus secuaces seguirán haciendo uso de sus herramientas de “castigos y recompensas”, como ya tan hábilmente lo han hecho en el pasado. 

 

El Politburó compuesto por los capos del régimen sabe que no es suficiente un Henrry Falsón inscrito con su partido, Avanzada Progresista, el MÁS de los “perros” -que siempre se han bailado al son del régimen-  y el COPEI arrebatado a sus legítimas autoridades vía TSJ y entregado a unos facinerosos. Paralelamente seguirán ofreciendo por separado condiciones/incentivos a líderes de la oposición para cumplir con su cometido: socavar la confianza entre el liderazgo democrático y entre estos y la mayoría de la gente. 

 

El régimen no le importará seguir alargando el cronograma electoral -así como lo hizo con la circulación del billete de 100 bolívares- hasta que logre romper la decisión, hasta ahora monolítica, de no participar con un mínimo de condiciones. Es la hora de la entereza y la firmeza.

 

Firmeza que por cierto ha demostrado Voluntad Popular y que le ha costado seguir siendo objetivo de los embates más cruentos de la dictadura. La reciente persecución a la coordinadora juvenil del partido Ana Karina García, la incursión de funcionarios del SEBIN a la casa de Leopoldo Lopez portando armas largas mientras su esposa e hijos estaban ahí violentando la institucion del hogar y los derechos fundamentales ya no solo del líder político favorito en las encuestas, sino de sus hijos menores de edad -entre ellos una recién nacida-  y el oscuro traslado del diputado Gilbert Caro, rehén del régimen desde hace más de un año, es muestra de las presiones a las que pretenden someter a quienes nos mantenemos incólumes en una posición muy clara: queremos elegir, no ser cómplices de un megafraude electoral. 

 

Ante esta situación es fundamental un proceso de reorganización de la base de apoyo de los demócratas y esto solo se logrará con una Unidad superior, con una estrategia clara y una vocería que inspire y motive acciones de presión de calle que conlleve al desafío político y subsiguientemente al quiebre del actual estado de las cosas para luego sí poder tener unas elecciones libres, limpias y justas. 

 

La dictadura cruje en sus cimientos. Debemos seguir resistiendo y tomar la ofensiva.